Domingo por la Tarde . 29 de Enero de 2017
El hombre está en oscuridad. Esa misma condición suya, le hace fácil presa de los eruditos, estudiosos y excelentes comunicadores de la oscuridad.
Pensemos en una comunidad que está en tinieblas o en penumbra.
Allí acude un líder, bien documentado a disertar sobre la luz
y les describe lo que se ha estudiado de la naturaleza de la luz
Naturaleza de la luz. La luz presenta una naturaleza compleja: depende de cómo la observemos se manifestará como una onda o como una partícula. Estos dos estados no se excluyen, sino que son complementarios (véase Dualidad onda corpúsculo). Sin embargo, para obtener un estudio claro y conciso de su naturaleza, podemos clasificar los distintos fenómenos en los que participa según su interpretación teórica:
Teoría ondulatoria: Esta teoría, desarrollada por Christiaan Huygens, considera que la luz es una onda electromagnética, consistente en un campo eléctrico que varía en el tiempo generando a su vez un campo magnético y viceversa, ya que los campos eléctricos variables, bla, bla… […] Teoría corpuscular: La teoría corpuscular estudia la luz como si se tratase de un torrente de partículas sin carga y sin masa llamadas fotones, capaces de transportar todas las formas de radiación electromagnética bla, bla… […] Teorías cuánticas: La necesidad de reconciliar las ecuaciones de Maxwell del campo electromagnético, que describen el carácter ondulatorio electromagnético de la luz, con la naturaleza corpuscular de los fotones, ha hecho que bla, bla…[…]
El sabio termina su excelente discurso expositivo mientras que toda la comunidad sigue en tinieblas, y con ideas de la naturaleza de la luz y de los diferentes tipos de lámpara que pueden usarse para generarla, y se va a preparar otro discurso sobre la luz, dejando a aquella comunidad en completa oscuridad, pero con admiración de la sabiduría de aquel expositor tan erudito, e invitándole a que vuelva a dar clases o cursillos teóricos sobre la luz.
En otro lugar hay otra comunidad también en tinieblas, y un hombre sencillo lleva un generador eléctrico, una gran lámpara, y la enciende.
A la luz de aquella lámpara, todos pueden ver, cada uno el rostro de los demás, y entienden lo que, para sus vidas y funcionamiento, es la luz, y los beneficios de tenerla y estar en el ámbito que la lámpara alumbra.
En lugar de dar gloria, alabanza y coba al hombre que trajo la lámpara, todos disfrutan del resplandor y visibilidad que les da la luz.
La primera comunidad permanece en oscuridad, pero con ideas intelectuales sobre la luz.
La segunda, tiene la luz.
Esto es sólo un ejemplo para percibir la diferencia entre la palabrería y la verdad, la profesión y la sustancia.
Ahora, pues veamos la naturaleza maravillosa del Señor Jesús.