Domingo por la Mañana . 19 de Febrero de 2017
¿Quieres seguir dejando que te engañen hombres como tú, cuando el Hijo de Dios se ha entregado por ti para salvarte de la mentira, de la muerte y de la condenación eterna?
A fuerza de sentir la misma cantinela noche y día, el cerebro se acostumbra a su contenido, la memoriza, la hace suya, y, finalmente la establece como referencia instintiva y automatizada en su vida, dándole carta de naturaleza por el uso y la costumbre inculcada por la continua propaganda.
La singularidad.
En el no-tiempo (porque nada existía, ni había distancia alguna) en un punto despreciable en el no-espacio (no existía el Universo físico) se hallaba toda la materia de la que formaría el entero Universo.
Sin diseño, ni inteligencia, ni propósito, ni temporizador ni orden o mandato alguno, esa carga contenida en el punto despreciable y en el no-espacio, explosionó o implosionó, y empezó a expandirse dando lugar a la existencia del espacio y del tiempo.
Esta es la invención, imaginación, hipótesis o “teoría” más conocida sobre el origen del universo, se centra en un cataclismo cósmico sin igual en la historia: el big bang. Esta teoría surgió de la observación del alejamiento a gran velocidad de otras galaxias respecto a la nuestra en todas direcciones, como si hubieran sido repelidas por una antigua fuerza explosiva.
Según esa imaginación, antes del big bang, la inmensidad del universo observable, incluida toda su materia y radiación, estaba comprimida en una masa densa y caliente a tan solo unos pocos milímetros de distancia. Este estado se especula que existió tan sólo una fracción del primer segundo de tiempo.
Los defensores del big bang sugieren que hace unos 10.000 o 20.000 millones de años, una onda expansiva masiva permitió que toda la energía y materia conocidas del universo (incluso el espacio y el tiempo) surgieran a partir de algún tipo de energía desconocido.
La teoría mantiene que, en un instante (una trillonésima parte de un segundo) tras el big bang, el universo se expandió con una velocidad incomprensible desde su origen del tamaño de un guijarro a un alcance astronómico. La expansión aparentemente ha continuado, pero mucho más despacio, durante los siguientes miles de millones de años.
Veamos pues los orígenes de esta hipótesis y la sencillez maravillosa de la Verdad.