Domingo por la Mañana . 05 de Marzo de 2017
Como aquel hombre ciego de nacimiento (Juan 9:1), todos hemos venido ciegos a este mundo; ciegos a la verdadera Luz de la Vida. Hemos llegado sin saber quiénes éramos, qué hacíamos aquí, de dónde veníamos y a dónde íbamos.
En este mundo, sociedad y Sistema no hay luz. Desde niños; hombres igual de ciegos que nosotros, nos han contado las historias que han inventado, y que los más dotados han querido hacernos creer, para sacar el mejor provecho de nosotros.
Así, en oscuridad, a tientas y palpando, hemos ido acomodando las mentiras que nos han enseñado a nuestros deseos e imaginaciones.
Pronto, a medida que nuestras creencias han formado un sistema sólido de confianza en las personas que se nos presentaron como autoridades, sea educadores, profesores o responsables religiosos, hemos sufrido los primeros quebrantos al sentirnos defraudados por esas personas, con lo que, a la vez que se rompía la confianza en ellas, crecía y se afirmaba nuestro amor propio, nuestro orgullo.
Nuestra pérdida de confianza en los demás, era sustituida por nuestra confianza en nosotros mismos.
Más adelante, al iniciar nuestra actividad laboral en cualquier empresa, hallamos que la envidia, la competencia, las mentiras y cualquier tipo de deshonestidad forman el ambiente laboral o profesional, así como en nuestras relaciones amistosas.
Y así, hemos ido encontrándonos con esta misma experiencia en cada relación o amistad. Siempre hemos encontrado ese egoísmo que ni nosotros comprendemos.
Ya cuando todo se ha derrumbado, empezamos a considerar el movernos de la atmósfera en la que hemos crecido. Tal vez en otras áreas geográficas, en otras regiones o países, de los que hemos oído alabanzas; en otras culturas, encontremos la dirección y experiencia que nos abra los ojos y nos dirija al conocimiento de la verdad, de quién soy realmente, de cuál es el sentido y dirección de mi vida aquí, de a dónde me está conduciendo mi caminar por este mundo.
Pero la Luz ha venido al mundo, y hoy podemos entender y conocer la Verdad.
¡No te detengas! Conoce hoy la verdad y podrás discernir por qué camino quieres andar: Jesús de Nazaret, el Amor y la Vida, o el odio, el desespero y la muerte.