Cuando no se oye más la oferta terrenal

Domingo por la Tarde . 30 de Julio de 2017

Yo he sido ya sentado en los lugares celestiales juntamente con Cristo, mi Señor.
Mi amor es Su Amor por mí y en mí.
Ningún estímulo fuera de Él. Ninguna búsqueda de reconocimiento, de aprobación o alabanza de los hombres.
La corriente, el torrente de Su Amor es todo lo que me llena, inunda, rebosa y se derrama de mí a todos mis hermanos, sin buscar argumentos, dignidad o mérito alguno en ellos. Es mi deseo que ese raudal que me anega y me tiene inmerso en el Nombre, comunión y Amor con mi Amado se derrame desde mí sobre mis hermanos, y me lleve a poner mi vida por ellos con gozo, plenitud y delicia en Él, y por causa de Él.
Y no sólo por ellos, sino por todas y cada una de las almas que el Señor ponga en mi andar.