El pacto eterno de Dios consigo mismo

Domingo por la Tarde . 06 de Agosto de 2017

Antes de la Creación, Dios hace un pacto eterno consigo mismo.

Hebreos 13 20 Y el Dios de paz que resucitó de los muertos a nuestro Señor Jesucristo, el gran pastor de las ovejas, por la sangre del pacto eterno, 21 os haga aptos en toda obra buena para que hagáis su voluntad, haciendo él en vosotros lo que es agradable delante de él por Jesucristo; al cual sea la gloria por los siglos de los siglos. Amén.

Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo hicieron un pacto en la eternidad: El Hijo se vaciaría de Su forma de existir en la Gloria, descendería al mundo, entraría en las limitaciones tiempo-espacio de Su Creación, y en la atmósfera, ya maldita por el pecado del hombre, y tomaría un cuerpo débil de carne y sangre, como los hombres a quienes iba a crear, pero sin pecado, y, estando en esa condición de debilidad, pondría Su alma y Su cuerpo para llevar los pecados de esos hombres, criaturas Suyas, pecados con los que ellos se iban a rebelar contra Dios.
Todo ello tenía que ser, como todas las obras de Dios, conforme en todo al Nombre—naturaleza y carácter—de Dios, a Su Justicia, a Su Santidad infinita e inmutable.

En este estudio leeremos Su Historia, Su Palabra con temor, reverencia y admiración.