Inmensurable, inefable, sencillo y seguro

Domingo por la Mañana . 13 de Agosto de 2017

En esta predicación veremos que El único que existe en Sí mismo, desde Sí mismo y por Sí mismo es Dios, La grandeza asombrosa de la creación de Dios.
También veremos que la naturaleza de Dios es Espíritu, Su ser personal es Amor, Su carácter es bueno, Amor, Santo. Sus obras surgen de Su ser y carácter, y son buenas en gran manera. Sólo Él es la Vida, sólo en Él está la Vida.

Veremos como Dios se propuso crear al hombre para darle parte en Su propia naturaleza, haciéndole partícipe de la Vida que es Él y está en Él. Para ello, el hombre tenía que ser hecho persona, como Dios, a Su imagen y semejanza.
No había muerte en la creación, que Dios puso bajo la administración de Adán y Eva. A partir del momento en que Adán pecó, se introdujo la muerte en toda la creación. El hombre, con toda su descendencia quedó en pecado y en muerte pero Dios siguió en Su propósito de llevar hombres a Su gloria como hijos Suyos.
El hombre independiente quedó desnudado, y dejó claramente manifiesto que él no podía estar indefinidamente en la Creación de Dios, ya que su finalidad última era la destrucción de ésta, con su Creador.

Estaremos viendo también el testimonio escrito de lo que voluntariamente quiso hacer e hizo, y tuvo que padecer el Hijo de Dios por cada uno de nosotros, para librarnos del terrible final que ya habíamos merecido todos nosotros, pecadores. Y el terrible final del hombre y la mujer que no se arrepiente ante el testimonio del Amor de Dios, al oír el Evangelio, y conocer por él la angustia y el mal que tuvo que soportar Jesús de Nazaret por amor a él y a ella, para salvarles y librarles de ese terrible final y el castigo que durará por toda la eternidad, sin fin.

Veremos como todo lo que te está ofreciendo el mundo, este Sistema y esta generación, sus instituciones docentes, políticas o “científicas” con todos sus adelantos e ingenios es muerte, mentira, imitación y falsificación de la Vida que no tiene ni desea tener. Que El Señor Jesús, que es La Verdad, y que tanto nos ha manifestado Su Amor, nos ha enseñado de la imposibilidad de entrar en Su Reino a menos que Le creamos, que creamos a Dios con la sencillez de niños. Para Él fue tan tremenda nuestra salvación ante el Padre, y para nosotros la ha hecho sencilla, completa e inmutablemente segura. ¡Escucha con atención, porque va en ello tu vida!