El Espíritu de disciplina y dominio propio

Domingo por la Tarde . 15 de Octubre de 2017

La obediencia práctica habitual, sobre la base de la fe, es la virtud; una vez en el ámbito y práctica de la obediencia a la Palabra—la virtud—, y por esa obediencia, la nueva criatura crece en conocimiento, y, conforme a ese conocimiento, somos exhortados a añadir dominio propio o autodisciplina, que es parte del indivisible fruto del Espíritu.

Todas las costumbres de voluntad y capricho propios que hemos cultivado—a veces desde la niñez—tienen que ser erradicadas por el Espíritu de disciplina, haciendo morir por el Espíritu las prácticas del cuerpo.

Vamos a considerar también en esta reunión las instrucciones y mandamientos de Dios para con Su Iglesia, dadas por boca de Pablo.