La vida del creyente abandonado a Dios

Domingo por la Tarde . 05 de Noviembre de 2017

Cuando uno está abandonado al Señor entra en otra región, en otra esfera que es Celestial, y entonces conecta toda la Palabra de Dios. Es la total libertad, pero a la vez es la total entrega. En esa total entrega hay una obediencia total, pero no es gravosa porque uno es libre. Y allí se conjugan dos cosas: el vacío total de uno mismo y el deseo, la iniciativa de estar oyendo siempre la voz del Señor y acudir a todo lo que Él ha dispuesto para uno.