La esclavitud a Dios y el verdadero discipulado

Domingo por la Tarde . 07 de Enero de 2018

Hay dos tipos de esclavitud: La esclavitud al mundo (al pecado y al Sistema) y la esclavitud a Dios. La esclavitud a Dios no es una imposición forzada, independientemente de la voluntad de la persona. Es la elección consciente, deliberada y responsable de la persona, que por la Gracia de Dios recibe la Luz de la revelación para ver la Verdad y la Vida y, maravillada, escoge salir de la mentira, de la falsificación y de la muerte y entrar en la Vida Verdadera.

La vida no es el latir del corazón y todas las funciones de este cuerpo natural; la vida es Él, Jesús de Nazaret. Y Él vino a este mundo a padecer mucho y ser tenido en nada. Al alma que quiere seguirle, el príncipe de este mundo se apresura a hacerle muchas ofertas, y si el discípulo las rechaza todas, emplea la estrategia de las amenazas, limitaciones legales, prohibiciones, marginaciones, menosprecios, etc.

¿Has profesado ser discípulo de Jesús de Nazaret? ¿Te has sentado y calculado los gastos hasta acabar la obra? ¿Se lo has dicho a Él?