¿No eres ciertamente culpable?
Domingo por la Mañana . 13 de Mayo de 2018 . por Todo de Dios Herrera
La Palabra de Dios nos dice: tu primer padre pecó, y tus enseñadores prevaricaron contra Mí.
Desde nuestra infancia hemos comenzado a edificar el alcázar de nuestro amor propio. Recuerda cómo en tu adolescencia y juventud te inculcaron la necesidad de competir. Cuando profesabas amor, ¿no estaba más bien centrado en tus deseos e intereses? En cuanto fuiste maduro, terminaste de construir tu alcázar, en el que, aunque aparentando lo contrario, escondías soledad e infelicidad. ¡Pero Dios te ha amado en verdad, te ofrece auténtica libertad y quiere obrar en ti una nueva vida!