Domingo por la Mañana . 12 de Agosto de 2018 . por Todo de Dios Herrera
Desde los menos dotados de esta generación hasta a los más capacitados, todos son esclavos de su amor propio, esclavitud que es incompatible con la verdadera paz. Los creyentes debemos analizar nuestras circunstancias diarias, según la guía del Espíritu de Dios y la luz de Su Palabra, para darnos cuenta de que tantas veces estamos siendo privados de la paz de Dios, por querer alimentar nuestro amor propio. No obstante, si queremos atender, Dios nos ofrece una libertad total y una paz divina, ya que Su poder se perfecciona en nuestra debilidad.