Domingo por la Mañana . 10 de Marzo de 2019 . por Todo de Dios Herrera
Mientras había oscuridad en la tierra de Egipto, tanto que cualquiera las podía palpar, los hijos de Israel tenían luz en sus habitaciones. La habitación de nuestra alma, de nuestra persona, es nuestro cuerpo, y la lámpara de dicha habitación el ojo. La obra del Espíritu Santo es convencernos de pecado, de justicia y de juicio, para que no vivamos una doble vida, en oscuridad e hipocresía, sino que nuestra habitación sea toda luminosa; ¿te atreves a examinarte a la luz de Su Palabra?