Compartiendo la Palabra y la Vida

Domingo por la Tarde . 19 de Junio de 2016

Las imágenes o figuras mentales, constituyen el confinamiento del lenguaje, reduciendo, conduciendo y recluyendo la comunicación al ámbito del aprendizaje y la experiencia de la persona en la cultura y momento en que recibe un mensaje, decodificando y recodificando, dentro y desde ese ámbito, el contenido recibido.
Esa es una de las dificultades de la comunicación.
Uno dice, comparte o enseña una cosa, y el receptor recibe una noción completamente distinta, aun si comprende todas las palabras del comunicado, y las puede memorizar y repetir con soltura y propiedad, como si fueran suyas.

El pueblo de Israel había recibido la enseñanza de Dios, la había analizado, sistematizado, enseñado y sacralizado, y cuando la Sustancia, el contenido pleno y exclusivo de esa enseñanza estuvo con ellos, Lo negaron, acusaron y echaron del mundo, en el nombre de la doctrina que ellos decían haber recibido de Dios.

El Señor Jesús no instituyó centros de docencia ni métodos de adoctrinamiento, sino que llamó a Sus discípulos a estar con Él, a seguirle, a vivir con Él las circunstancias y a ver Su actitud, carácter, respuestas y elección en cada una de las pruebas. La enseñanza era Él y estaba en Él.