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Reuniones de Jun. de 2016
¿Qué es una persona verdaderamente libre?
¿Es la persona que hace siempre lo que le da la gana, que consigue siempre lo que quiere? ¿Es esa la libertad que proclama este Sistema, de ser uno mismo, de reclamar y vindicar los derechos a ser y a conducirse como uno “sienta” le parezca y le venga en gusto?
¿Has hecho tú el Universo? ¿has puesto tú el sol en un brazo de la Vía Láctea, a 150 millones de kilómetros de la tierra, y lo mantienes allí? ¿Te has dado tú vida a ti mismo? ¿Estás ordenando y coordinando tú los cien mil millones de neuronas de tu cerebro y generando los 400 mil millones de bits por segundo, o los diez mil millones de millones de reacciones químicas que están experimentando las células de tu cuerpo cada segundo?
¿puedes dejar de respirar y seguir viviendo?
Luego eres completamente dependiente. ¿Quién te ha hecho?
¿Quién te está sustentando, a ti y al Universo entero?
¿De dónde te viene que tengas consciencia de tu propia existencia personal, de tu ser persona, única y diferenciada de las demás personas? ¿de dónde procede tu capacidad para la elección, tu voluntad y tu sentido de la justicia? ¿Quién te ha hecho moral? ¿para qué sirve y a dónde te conduce tu responsabilidad?
un tren ha sido diseñado y construido para desplazarse por las vías, llevando así pasajeros o mercancías de un lugar a otro, de modo que ofrezca un servicio a las personas que lo han diseñado. ¿si ese tren pudiera escoger y decidiera que su libertad consiste en correr por los campos y las rocas, qué pasaría con los pasajeros?
La única verdadera libertad para ti es la total adecuación al carácter y propósito para los que has sido creado. Esa es la Justicia, y sólo en la justicia hay auténtica libertad, vida y paz.
Las imágenes o figuras mentales, constituyen el confinamiento del lenguaje, reduciendo, conduciendo y recluyendo la comunicación al ámbito del aprendizaje y la experiencia de la persona en la cultura y momento en que recibe un mensaje, decodificando y recodificando, dentro y desde ese ámbito, el contenido recibido.
Esa es una de las dificultades de la comunicación.
Uno dice, comparte o enseña una cosa, y el receptor recibe una noción completamente distinta, aun si comprende todas las palabras del comunicado, y las puede memorizar y repetir con soltura y propiedad, como si fueran suyas.
El pueblo de Israel había recibido la enseñanza de Dios, la había analizado, sistematizado, enseñado y sacralizado, y cuando la Sustancia, el contenido pleno y exclusivo de esa enseñanza estuvo con ellos, Lo negaron, acusaron y echaron del mundo, en el nombre de la doctrina que ellos decían haber recibido de Dios.
El Señor Jesús no instituyó centros de docencia ni métodos de adoctrinamiento, sino que llamó a Sus discípulos a estar con Él, a seguirle, a vivir con Él las circunstancias y a ver Su actitud, carácter, respuestas y elección en cada una de las pruebas. La enseñanza era Él y estaba en Él.
Hay muchas personas o personajes que han vivido en la tierra, que han dicho o hecho cosas, y de las que se han escrito biografías, frases o anécdotas, pero hay Una que es singular, única e incomparable.
Escogió a doce apóstoles para que le acompañaron y pudieron ver, vivir con Él y dar testimonio, ser testigos presenciales, de Su vida, carácter, palabras y obras.
Tres de esas personas escribieron Evangelios y describieron Su ministerio en Israel, y una cuarta investigó y se informó de los testigos presenciales, y escribió también un Evangelio.
Su venida estaba anunciada desde el principio de la Historia, cuando el primer hombre creado por Dios desobedeció a su Creador y pecó, cayendo en esclavitud al pecado y a su introductor e inductor, el diablo.
¿Has andado por los caminos de este mundo y su Sistema?
¿Has probado las ofertas mentirosas de su propaganda?
¿Has tratado de satisfacer todos los deseos de tu carne?
¿No te has sentido solo, vacío, desorientado, sin sentido, engañado?
¿Has vivido inquieto, inseguro, decepcionado, sin auténtico descanso, sin verdadera paz, con total necesidad?
¿A qué vino Jesús de Nazaret a este mundo?
¿Quiénes son los pecadores que se habían perdido y necesitaban ser encontrados y salvados de su muerte y condenación ante el Dios Santo, infinito personal?
En esta epístola, tenemos, en primer lugar, la declaración clara e inequívoca del origen, identidad, credenciales y autoridad de los verdaderos Apóstoles y Siervos de Dios.
Luego, desde la expresión y manifestación en la vida de esas credenciales y autoridad, se nos declara y enseña:
- La necesidad de santidad en las iglesias.
- La diferencia total e inconfundible entre el hombre natural y el espiritual.
- La soberanía de Dios en el diseño y orden natural del varón y la mujer.
- El orden en las iglesias.
- La Sustancia de los dones a las iglesias y a los creyentes.
- La soberanía de Dios en la constitución, dotación, emplazamiento de los miembros de la Iglesia y en la coordinación, administración y ejercicio de los dones.
Finalmente se nos recuerda y define el Evangelio y los resultados presentes y futuros de la resurrección de Cristo en los que verdaderamente creen y esperan en Él.
Juan 14.9 Jesús le dijo: ¿Tanto tiempo hace que estoy con vosotros, y no me has conocido, Felipe? El que me ha visto a mí, ha visto al Padre; ¿cómo, pues, dices tú: Muéstranos el Padre? 10 ¿No crees que yo soy en el Padre, y el Padre en mí?
El que vio al Hijo, vio al Padre.
¿Cómo pueden ver a Jesús de Nazaret en ti y en mí?
Seguro que, prácticamente todos pueden decir quién es o fue su padre o su madre. Pero, siguiendo el hilo de tu ascendencia ¿hasta dónde puedes llegar? Agotando y trascendiendo las lineas genéticas naturales ¿puedes decir sin titubeos, con toda seguridad y firmeza quién es tu padre?
Estamos viviendo en una sociedad apóstata, que se llama a sí misma laica, liberal, progresista y demócrata. Una sociedad que ha trabajado y sigue trabajando para borrar los arquetipos que Dios ha puesto en el alma y la mente de los hombres y mujeres. Primero, los arquitectos del presente orden social declararon la muerte de Dios, luego, la muerte del padre, y de la familia. Todos los valores han sido y están siendo erradicados y reemplazados por los que el propio hombre ha confeccionado. ¿Cómo ha llegado a suceder esto?
La necesidad de nazareos—Samuel—cuando el pueblo de Dios ha apostatado, perdido todas las referencias y se ha corrompido hasta en sus instituciones más altas: el sacerdocio entonces; hoy la cristiandad profesante y mundana y sus líderes.
Como Abraham, David creyó a Dios totalmente—creyó Su Palabra muy por encima y libre del ámbito de la capacidad o posibilidades suyas, de las probabilidades en las circunstancias, del sentido de la lógica, de los razonamientos, de las leyes naturales y de causa y efecto, de los esquemas y analogías del hombre, de sus sentimientos y compasión natural. Le creyó del todo, y le obedeció sin titubeos. ¿Cómo nos vemos nosotros?
El Señor Jesús es el verdadero Nazareo, a Quien señalaban y prefiguraban todos los nazareos. Toda Su vida fue consagrada al Padre. Él tomó Su Cruz—Su muerte a este mundo—cada día, hasta la Cruz del Calvario. Su llamado a seguirle es personal y apela a la libre elección de cada creyente. ¿Cómo es una vida así?
Estamos en el tiempo de las comunicaciones. Nunca antes ha vivido la raza humana inmersa en la continua marea de las informaciones y en tanta dependencia de ellas. Los líderes y dueños del Sistema han utilizado y están utilizado esa herramienta para erradicar los arquetipos ancestrales de las personas, y reconfigurar la mente y esquemas de la gente, manipulándola y haciéndola cada vez más dependiente y necesitada de la información.